Mostrando entradas con la etiqueta Historia del pensamiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia del pensamiento. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de noviembre de 2016

ELIZABETH L. EISENSTEIN (1923-2016)

El día que yo brindaba por mi particular paso del Ecuador Elizabeth Eisenstein fallecía con 92 años, y yo sólo lo he sabido con unos cuantos meses de retraso. A decir verdad, me la imaginaba joven y lozana, quizás porque su entusiasta escritura y su amor por los libros no dejaban traslucir los sesenta años que ya tenía cuando publicó La revolución de la imprenta en la Edad Moderna (1983), una obra básica y fascinante y de la que en su momento echamos de menos la traducción de los dos volúmenes originales con notas (1979). ¡Qué grandes historiadoras ha proporcionado América al mundo!







sábado, 5 de marzo de 2016

JOHAN HUIZINGA (1872-1945)


«Un partidario de la radio y de la película como medios de enseñanza ha escrito un libro: The decline of the written word (El ocaso de la palabra escrita), en donde, con alegre convicción, vaticina un porvenir próximo en el cual los niños se alimentarán con reproducciones cinematográficas y con palabras habladas. ¡Enorme paso hacia la barbarie! ¡Eficacísimo medio para paralizar en la juventud el pensamiento y mantenerla en estado de puerilidad y además, probablemente, sumergirla en profundo aburrimiento!
La barbarie no sólo puede coexistir con una elevada perfección técnica, sino que puede ir unida también a la general difusión de la enseñanza pública. Inferir el grado de la cultura por el retroceso del analfabetismo es ingenuidad de un período ya superado. Cierta cantidad de conocimientos escolares no garantiza en ningún modo la posesión de la cultura.»
Sirvan estas palabras de Johan Huizinga en su Entre las sombras del mañana (1935) para describir lo que fue y ya no es: lo que se consideraba que debía ser y defender un intelectual en los años 30. Suena a paradójico en un autor que hizo de la imagen un referente del análisis histórico (léase, si no, El otoño de la Edad Media, 1919), pero lo cierto que sus libros no estaban ilustrados y describen las imágenes con palabras. Así que hoy día se ratificaría en sus intuiciones, en ese aburrimiento de los alumnos ante el conocimiento, que debe ser visual y fácil de digerir, poco conceptual y divertido. Desde hace más de veinte años el sistema educativo, los gobernantes, los docentes y la sociedad hemos estado ampliando los límites cuantitativos de la educación, pero hemos estrechado los cualitativos, así que ahora nos arrojamos a los seductores brazos de la tecnología y fiamos en ella la felicidad y el provenir de nuestros jóvenes.
Al margen de todo este excurso, Huizinga es un clásico y una delicia.






domingo, 24 de mayo de 2015

JACQUES BARZUN (1907-1912)

Me he puesto varias veces ante la pantalla en blanco, intentando decir algo con sentido y con el respeto que me inspira la figura de Jacques Barzun, y no doy con las palabras adecuadas. Porque, ¿qué decir de un hombre que escribe una obra maestra, su obra maestra, a los 93 años, vive una docena de años más y le da tiempo a escribir otro par de libros más? Y cuando empecé a leer Del amanecer a la decadencia. Quinientos años de vida cultural en Occidente (2000) no sabía nada de él más allá de lo que ponía en la cubierta del libro, pero inmediatamente me dije a mí mismo: «Esto es una maravilla. No sólo un pozo de sabiduría, sino una finura del espíritu que es de otra época, pero escrito hoy día». Y luego, cuando uno araña en la red se topa con que es la obra de un hombre más que maduro, que además lo ha alcanzado todo en Estados Unidos, que vive... ¡en San Antonio! (y uno se da cuenta que en América hay vida más allá de la mediocridad ramplona de los telefilmes) y que aquí no lo conoce nadie (excepto su editor en Taurus). 
En la entrada de un blog de la National Portrait Gallery Smithsonian Institution sobre Barzun hay una cita del escritor y físico Alan Lightman que define a Barzun como intelectual y que difiere enormemente de lo que en Europa, y especialmente en España, se concibe como intelectual:  
Such a person must be careful—he must be aware of the limitations of his knowledge, he must acknowledge his personal prejudices because he is being asked to speak for a whole realm of thought, he must be aware of the huge possible consequences of what he says and writes and does. He has become, in a sense, public property because he represents something large to the public. He has become an idea himself, a human striving. He has enormous power to influence and change, and he must wield that power with respect.
En fin, quien quiera que lea esto, que disfrute de la lectura de Barzun y que bucee en su vida con sana envidia. Un vistazo al vídeo que he incrustado abajo, realizado por la Universidad de Columbia con motivo de la entrega de un galardón en 2007 por su labor docente, le hará más fácil todo esto.

En los años 40

Con 43 años (1950)





En los años 70



En su casa de San Antonio, sin cumplir los 100 años
Presentando su obra maestra
Poco antes de morir (2012)

Tocó todas las materias



Portada de "Time"




jueves, 21 de noviembre de 2013

PHILIPP BLOM (1970-)

Schama será una estrella mediática, pero Philipp Blom posa como si también lo fuera. Lo que es indudable es su valor literario y su magistral recreación de una época, como en Años de Vértigo (2008), una excelente panorámica de la década previa a la Primera Guerra Mundial y que podría continuar perfectamente la que realizara sobre los últimos años del XIX Barbara Tuchman, La torre del orgullo (1966), aunque ésta es más pausada y de lento discurrir. Sin embargo, Blom se dio a conocer en España con dos obras sobre otra época de transición, de cambios profundos pero no revolucionarios: Encyclopédie. El triunfo de la razón en tiempos irracionales (2005) y Gente peligrosa. El radicalismo olvidado de la Ilustración europea (2010). Son dos estudios gemelos y complementarios; a veces lo son tanto, que parece que estás leyendo las mismas páginas con otros vestidos. El primero es más divulgativo, el segundo es más académico y profundiza en ciertas ideas que ya mostrara en el libro anterior: que la Ilustración fue intelectualmente más radical de lo que pensamos y que, con todas sus contradicciones, estaban empeñados en hacer un mundo mejor, especialmente Diderot.
Estos ilustrados..., tan optimistas como siempre.











Coda: Qué desilusión el último libro de Blom, El motín de la naturaleza (orig. 2017), una obra de encargo, vacua, en donde se mezclan inexactitudes (¡Felipe II en el siglo XVII!) con generalidades de mal manual. Es lo que tiene escribir de todo sin ser especialista y dejándose aconsejar impunemente por las querencias fenicias de tu agente literario. Y para colmo, con un subtítulo pretencioso que en absoluto responde a las páginas que le siguen. ¡Qué diferencia respecto a Geoffrey Parker!