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jueves, 23 de noviembre de 2023

EMMANUEL LE ROY LADURIE (1929-2023)

No sé si hoy en día se lee en España a Emmanuel Le Roy Ladurie. Bueno, no sé si hoy en día los aprendices de historiadores leen gran cosa. En fin, que traigo aquí a la evolución estética e historiográfica de uno de los miembros más destacados de Annales cuando ya era la Escuela de Annales. De la pose alaindeloniana en los 80, repletos de éxitos bibliográficos, a la senectud consagrada, pero aún lúcida de sus ochenta y muchos años.
Ladurie comenzó dedicándose a la historia social (Campesinos del Languedoc, 1966) y luego fluctuó entre lo que hoy la moda llama "antropología histórica" (y que entonces se denominaba "historia de las mentalidades") y la historia cuantitativa económica y medioambiental (Historia del clima desde el año mil, 1967). Al parecer otro de sus grandes intereses ha sido la historia regional, en Francia menos presente debido a su ya tradicional centralismo jacobino. Lo cierto es que esta variedad investigadora le hace, a mi modo de ver, muy interesante: de la historia cuantitativa a la cualitativa hay un abismo y tocar palos tan diferentes y con rigor no es tarea fácil. Pero yo sólo he leído un libro de él, su famosa Montaillou, una aldea occitana (1975), una apasionante reconstrucción de la vida en una aldea anteriormente cátara y que me descubrió que narración del pasado puede ser también algo tremendamente divertido, lo que no creo que se pueda decir de sus estudios climáticos y sociales.

Dispuesto a hablar en la Conferencia del Clima de París (2015)

Retratado por Martine Franck en 1980
Rertratado por Martine Franck en su domicilio del Distrito XV
Por Jean-Regis Roustan en 1982
Por Martine Franck (1980)

Jovial en sus setenta
No es una ficha policial
Decididamente tiene un problema con el cuello de las camisas,
especialmente al hablar del presente occitano (2015)
(2014)










jueves, 7 de julio de 2016

PHILIPPE ARIÈS (1914-1984)

Hace poco, hablando con una profesora universitaria de Francés sobre ciertas investigaciones de Historia, ella me sorprendió con un «Eso es de la vie privée, ¿no?». Ah, la vie privée, la vida privada. ¿Cuánto tiempo hacía que no oía esa expresión? Años. Y cuando yo estudiaba era, en cambio, lo que estaba en boca de todos, la corriente historiográfica de moda. Tanto es así que Philippe Ariès, junto a Georges Duby, editaron a mediados de los 80 una monumental obra en varios tomos sobre la vie privée, que debe de estar en todas las bibliotecas públicas. Además, la vida privada —una rama del frondoso árbol de la Historia de las mentalidades— venía de Francia y eran los historiadores franceses los que entonces primaban. Hoy en día, ya nadie menciona esta expresión. Si acaso, se dice "vida cotidiana", e imagino que dentro de unos años se cambiará de término y utilizaremos historia antropológica, antrostoria o algo similar.
De Ariès, además de esa Historia de la vida privada (1985-87), recuerdo con admiración su El niño y la vida familiar en el Antiguo Régimen (1960), una obra publicada aquí con un cuarto de siglo de retraso. Este dato lo dice todo: cuando nosotros íbamos, los franceses volvían. Y los ingleses a su aire, claro.






martes, 31 de mayo de 2016

MARY BEARD (1955-)

Acabo de leer SPQR. Una historia de la Antigua Roma (2016) de la historiadora británica Mary Beard, a quien conocía de hace tiempo (y de oídas) por sus libros sobre el triunfo romano (2007) y Pompeya (2008). El azar, o el destino, ha querido que mientras estaba enfrascado en su lectura le fuera concedido el Premio Princesa de Asturias 2016 de Ciencias Sociales, de lo que me congratulo, aunque al principio me resultó un poco chocante. Es cierto que no soy especialista en la Historia de Roma, pero ¿es Mary Beard una investigadora tan importante como para que se le dé ese galardón? No lo sé. Posiblemente haya muchos más que merezcan esa distinción, pero cuando leí el acta del jurado el asunto empezó a despejárseme: «La obra de Mary Beard demuestra un extraordinario talento para convertir un saber especializado en conocimiento accesible y relevante para el gran público». Es decir, no sólo son los talentos como historiadora (que de sobra los tiene, y luego me referiré a ello), sino su faceta televisiva lo que la llevará a Oviedo rodeada de gaitas y panderetas. Porque Mary Beard ha presentado (e imagino que habrá escrito los guiones o parte de ellos) varios documentales de éxito de la BBC y Channel 4 sobre el mundo de los romanos. Creo que a Eduard Punset también debería entregársele este premio, puesto que siempre ha destacado por ser un extraordinario comunicador, en este caso del universo científico. Pero quizás él sólo presentaba en TVE. Y no lo digo irónicamente.
Por tanto, a los príncesas de Asturias, nobeles y demás hay que darles la importancia que tienen. No digo que ninguna, pero...
Y sin embargo, SPQR me ha gustado muchísimo. Un ensayo extraordinariamente bien escrito y que mira a la Historia de Roma —que la tenemos archiconocida— desde nuevos puntos de vista que te hacen pensar. Y vuelvo a lo de antes: los premios los conceden no por hacerte pensar, sino por salir en la tele y tener cierto impacto mediático, como se dice hoy en día.
Un pero al extraordinario talento de Beard y que es signo de los tiempos: la bibliografía comentada que ofrece al final no tiene en cuenta para nada a lo que se ha hecho en otros países y por otros autores no de lengua inglesa. ¿Dónde están los italianos y los alemanes? ¿Y los franceses? En Hispania, como se escribe en mal latín, tampoco aparecemos. Así que, después de haber leído sus reflexiones sobre cómo concebían su propio pasado los romanos y las alusiones al cinismo (yo diría ironía) de Tácito o  al sentimiento de superioridad griega frente al predominio romano de Plutarco, no puedo menos de pensar que todos hacemos la Historia que sabemos, que lo anglosajón no necesita de las provincias para interpreta el pasado y que hay muy pocos intentos honestos (Wickham, Chartier...) de hacer que en una Historia total quepan otras culturas, otras interpretaciones.

Jovencísima y soñadora en los años 70
En 1994 ya empezaba a descollar en el medio televisivo





¿Qué académico posaría así?












viernes, 27 de diciembre de 2013

NATALIE ZEMON DAVIS (1928-2023)

He leído recientemente un libro en el que pensaba desde hace tiempo y que el paso de los años y el cine han vuelto mítico: El regreso de Martin Guerre (1983) de Natalie Zemon Davis. Me ha gustado, pero en cierto modo el mito se ha derrumbado, ya que los cambios historiográficos que ésta y otras obras propiciaron han convertido en normal una forma de escribir Historia que en un principio fue completamente innovadora. En este sentido, la introducción de Justo Serna y Anaclet Pons viene a poner las cosas en su sitio y a explicar por qué además de ser un interesante estudio sobre la mentalidad y la vida rural del siglo XVI, Martin Guerre es una obra que merece la pena leer y recordar.
Natalie Z. Davis es hoy en día una mujer octogenaria, llena de reconocimientos y con un aire elegante de la Costa Este, de esa culta élite norteamericana que tanta vinculación tenía con el Viejo Mundo.

Una treintañera Nataliecon el matemático húngaro Alfréd Rényi. El esposo de Natalie es el también matemático Chandler Davis

En 2010 mostrando orgullosa el Holberg Prize






En 2012 en la Casa Blanca, recibiendo la Medalla Nacional de Humanidades