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sábado, 13 de febrero de 2016

JEAN DELUMEAU (1923-2020)

Si la cara es el espejo del alma, no cabe duda que la de Jean Delumeau, con esas cejas a lo Líster y esa sonrisa pícara y paternal, traslucen su bonhomía y su catolicismo sincero y amable. ¿Cómo si no, escribir ese magnífico y contenido manual sobre la Reforma (1965), que aquí acabó publicándose en aquella extraordinaria colección de la editorial Labor, Nueva Clío? Pero es la evocadora Civilización del Renacimiento (1967) —una obra no vuelta a editar aquí— la que me inició en la lectura de sus obras, que luego evolucionaron hacia la historia de las mentalidades, sobre todo con El miedo en Occidente (1978), continuado con El pecado y el miedo (1983). La primera ha tenido un gran éxito, pero la segunda nunca ha sido traducida al español, ni siquiera por editoriales católicas, lo cual dice muy poco del conocimiento historiográfico de sus responsables. Yo creo que se debe a que en la segunda obra el maestro francés defendía la hipótesis de que la confesión ha servido para desarrollar el nacimiento del individuo, de la conciencia propia, algo escandaloso para el pensamiento correcto, el pesar que la modernidad pudiera venir del sentimiento religioso cristiano. En fin, que si conoce el francés (u otras lenguas) y se quiere ir contra corriente, hay que sumergirse en su imprescindible lectura.


Recibiendo el doctorado honoris causa
por la Universidad de Bucarest en 2011
En una extraordinaria fotografía de Olivier Roller

miércoles, 12 de febrero de 2014

PATRICK LEIGH FERMOR (1915-2011)

Patrick Leigh Fermor, Paddy, no fue exactamente un historiador, pero sus libros están empapados de ella de una forma tan vívida que en él el pasado se hace presente. Y no fue una persona con una formación universitaria reglada, aunque su paso por la secundaria británica le imprimió el gusto por los clásicos. Por otra parte, junto a la historia, le acompañaron durante toda su vida la curiosidad por el saber y la pasión por las lenguas, además de su amor por Grecia. No sólo la Grecia antigua, sino más aun, la Grecia moderna, esa Grecia que el turismo y la modernidad han hecho desaparecer. 
Por eso, porque sus libros son una mina de datos y análisis históricos (Mani, Roumeli, El tiempo de los regalos, Entre los bosques y el agua...), porque su escritura puede magistralmente hacer revivir tiempos perdidos (increíble la descripción de la corte bizantina cuando se encuentra con un presunto descendiente de los basileos constantinopolitanos en Mani), en definitiva, porque me encantan sus obras, lo traigo aquí.
En Ítaca en 1946.


En 1990.


En 2007 el día de su santo.
Trabajando en su estudio, en Kardamyli, en 2004