viernes, 30 de agosto de 2013

SIMON SCHAMA (1945-)


En las fotografías que acompañan este texto se puede apreciar la evolución vital (y quizás ideológica) de Simon Schama, a quien hoy en día hay que anteponer el título de Sir delante de su nombre. Demasiadas eses y una larga evolución desde sus inicios en Gran Bretaña hasta llegar a ser la estrella mediática que sobrevuela el panorama cultural norteamericano. Pero la vida no deja de ser hasta cierto punto aristocrática y a esos niveles no llega cualquiera: a Schama hay que reconocerle que es uno de los mejores y cualquiera que haya leído Los ojos de Rembrandt (1999), asentirá con gusto. Es una lástima que no se haya traducido su gran fresco sobre el Siglo de Oro holandés (The Embarrassment of riches, 1987), ni su crónica de la Revolución Francesa (Citizens, 1989, que los franceses ignoraron con su acostumbrada suficiencia), ni su personal interpretación de la Historia de Gran Bretaña (que en español ha quedado reducida al Imperio y obvia la época en la que él es especialista). El poder del arte, libro basado en un documental de televisión presentado por él mismo, no deja de ser una obra menor, lejos de esos logros conseguidos cuando uno quería ganarse el respeto del mundo académico y del popular.


Un jovencísimo Schama junto al autor australiano Clive James hacia 1970.
¡Ah, la moda de los '70!
Parecidos razonables (quizá las gafas) con otro genio, Steven Spielberg.




















jueves, 4 de julio de 2013

TOM HOLLAND (1968-)

Es posible que muchos se espanten de mi gusto por Tom Holland, un autor que podríamos llamar "de alta divulgación", aliñado con unas gotas de espectáculo; un autor que escribe de todo, desde la Historia de los griegos (Fuego persa, 2005) hasta la Edad Media (Milenio, 2008), pasando por los romanos (Rubicón, 2003), sin olvidar su último y polémico libro acerca de los orígenes del Islam (In the Shadow of the Sword: The Battle for Global Empire and the End of the Ancient World, 2012.- "A la sombra de la espada: la batalla por el imperio global y el fin del Mundo Antiguo"). Es cierto que él (o su editor) tiene un talento innato para titular los libros, pero creo que son mucho más que un best-seller histórico y responden a una sentida y razonada reflexión sobre el pasado. Rubicón, por ejemplo, es una obra con una sugerencia en cada página y una forma siempre nueva de ver los viejos y conocidos acontecimientos. Y sin embargo, cuando fue editada en España algunos periodistas (¡qué lacra!) inmediatamente la tildaron como una reflexión sobre Estados Unidos y el fin del Imperio, cuando es una sugestiva reflexión sobre el fin de un régimen basado en el concurso de muchos y sustituido sibilinamente por otro basado en el poder de uno solo.
En fin, aquí tenemos a Tom Holland, quien no posee el grado académico más elevado, pero sí es una magnífica muestra de lo que las instituciones universitarias británicas a veces son capaces de dar.
 

 
 







miércoles, 26 de junio de 2013

MICHAEL BURLEIGH (1955-)

Si tuviera que elegir dos palabras para definir la obra del historiador británico Michael Burleigh, éstas serían irritante y fascinante. No importa el orden.
Empecé leyendo a Burleigh por la que creo que es su primera obra traducida al español, El Tercer Reich. Una nueva historia (2000) y continué con Poder terrenal (2005) y Causas sagradas (2006), una crónica de la ósmosis —en los dos sentidos— de la religión y la política en Europa desde la Revolución Francesa. El paso al estudio del terrorismo (Sangre y rabia. Una historia cultural del terrorismo, 2008) era hasta cierto punto lógico, y su última obra ha sido Combate moral. Una Historia de la Segunda Guerra Mundial (2010). Así pues, las pasiones en la Historia son algo que le interesa mucho y precisamente su escritura es apasionada y en absoluto políticamente correcta. Burleigh no tiene pelos en la lengua y sus opiniones a veces pueden irritar, pero eso está bien. Por ello sus retratos no son complacientes, sino desafiantes, mirando de frente al objetivo, sin el ceño fruncido, pero con cierto rictus en los labios, como diciendo "no me importa que me des la razón, no me importa que me hagas caso, no me importa lo que pienses de mí,... pero lo que yo digo es importante".






martes, 25 de junio de 2013

JACQUES LE GOFF (1924-2014)

En un blog dedicado a la imagen del historiador no podía faltar el gran Jacques Le Goff. Por supuesto, grande en perímetro troncal, pero también en ese oficio intelectual que él ha sabido como nadie explotar. Así pues, ¡cómo no buscar imágenes de Le Goff, con su sempiterna pipa y su panza rebosante, fruto seguramente del sedentarismo necesario para digerir el milenio que dura una Edad Media, pero también del amor galo por la buena mesa! Nótese además cómo esa exuberancia física se traslada al espacio que le circunda, lleno, no, atiborrado de libros. No hay en estas palabras burla alguna o ironía malsana, sino la sincera admiración por el máximo exponente de la Historia de las mentalidades, por quien escribió títulos como La civilización del Occidente medieval (1964) o Los intelectuales en la Edad Media (1985).





PS: El 1 de abril, en el mes de la lluvia, se nos ha ido.

sábado, 18 de mayo de 2013

RAFFAELLA SARTI (1963-)

La verdad es que no sé hasta qué punto Raffaella Sarti es conocida en Italia. Profesora en una universidad menor, como es Urbino, sin embargo ha logrado que su Vita di casa. Abitare, mangiara e vestire nell'Europa moderna (1999) haya sido traducida a cinco lenguas, entre ellas el español (Vida en familia. Vivir, comer y vestir en la Europa moderna, crítica, 2002). Y lo cierto es que lo merece, porque es una preciosa síntesis sobre nuestros actuales conocimientos de la vida cotidiana en la Edad Moderna, y además hace honor al título, ya que es realmente un repaso a este tema por toda la geografía del continente. Al contrario que otros autores, normalmente anglosajones, no se queda ciñe a la realidad nacional, sino que trata a las sociedades europeas en su conjunto. Es lo que tiene saber idiomas y poseer honestidad intelectual.
No he logrado encontrar muchas imágenes de ella y su calidad suele ser más bien mediocre. Centrémonos, pues, en su obra.
 


 
 
 

viernes, 26 de abril de 2013

ORLANDO FIGES (1959-)

La primera vez que buceé en la Red para hallar el rostro de Orlando Figes me sorprendió inmediatamente su juventud. Ya había leído de él su La revolución rusa: la tragedia de un pueblo (1891-1924) y quedé luego fascinado por El baile de Natacha. Una historia cultural rusa, así que no pude por menos de preguntarme cómo era posible que hubiera tal madurez vital e intelectual en esas páginas. Y si dejamos las actuales obsesiones por el plagio, típicas de una sociedad que considera la cultura un mero bien económico, nos daremos cuenta que Figes no es sólo un magnífico escritor, sino también un gran historiador atento al lado humano del pasado, ése que casi siempre (más en el caso ruso) deriva en tragedia. Es precisamente con la tragedia del estalinismo, con Los que susurran. La represión en la Rusia de Stalin, en donde el humanismo y la humanidad de Figes se perciben con más claridad, en una narración que verdaderamente conmueve hasta lo más hondo.








sábado, 20 de abril de 2013

GEORGES DUBY (1919-1996)


En España conocimos a Georges Duby cuando apareció en la pequeña pantalla (en "La 2", por supuesto) presentando la adaptación televisiva de El tiempo de las catedrales, pero la "popularidad" entre el público culto se dio en realidad a raíz de su codirección de la Historia de la vida privada. José Mª Mínguez, catedrático de Historia Medieval en Salamanca y anclado en las formas y en los contenidos marxistas, meneaba la cabeza y criticaba con suavidad: «Y ahora Duby se dedica a hacer cosas menores...». Bueno, lo cierto es que la práctica de la Historia ha cambiado mucho desde los años 80 y ello se debe en gran medida a las "cosas menores" de Duby. Pero cuando pienso en él sobre todo se me hace presente la importancia que le daba a la palabra escrita, porque para él escribir Historia era hacer Literatura, como le declara a Guy Lardreau en una entrevista que luego se publicó como libro bajo el título de Diálogo sobre la Historia. Elegir la palabra, la frase, el ritmo, y así comunicar mejor los conocimientos era esencial en un autor que fue elegido miembro de la Académie y al que cada vez que leo me sigue produciendo el mismo júbilo que la primera vez al proporcionarme placer estético e intelectual.